Compra Consciente

En un mundo donde incentivar el consumo de las personas es primordial para dinamizar la economía; y por otro lado donde los consumidores buscan satisfacer, no solo las necesidades básicas, si no también lujos y gustos por placer, aunque este dure poco  y lo reemplace la siguiente compra.

Gozamos entonces de esa libertad  como consumidores, y eso es lo que nos hace responsables para practicar un consumo ético en los que se introduzcan valores a la hora de optar entre un producto u otro.

Es necesario saber de dónde provienen  lo que deseamos adquirir y preguntarnos si la empresa realiza prácticas justas y sustentables.

Cada día, millones de ciudadanos salimos a la calle y generamos cientos de millones de actos de compra, infinitas decisiones que sumadas suponen un gran potencial de transformación económica y social.

Si la elección que hacemos es responsable y consciente, puede ser también un premio o un castigo a las buenas o malas prácticas de las empresas frente a sus propios trabajadores, al medio ambiente y a grupos humanos desfavorecidos.

La pequeña decisión rutinaria se convierte entonces en una fuente de enorme poder colectivo que no tenemos a menudo en mente. (El PAIS)

Las organizaciones que fomentan el comercio justo no sólo facilitan la comercialización sin prácticas abusivas, sino que aplican su pedagogía en pro de la sostenibilidad, la mejora en el rendimiento de las explotaciones, el acceso a la educación y la salud de los campesinos, y las inversiones necesarias para que estas comunidades tengan más y mejor futuro. (EL PAIS).

De la intención a la realidad. Para que el comercio justo se convierta en una realidad y no en una mera declaración de intenciones es necesario que el consumidor se haga cargo de las consecuencias que tiene su comportamiento de compra más allá del mero disfrute de los beneficios funcionales que le aporta el producto.

De este modo, un acto cotidiano que permite al consumidor solucionar una necesidad concreta puede también convertirse en un voto para el imprescindible desarrollo de la dignidad de las personas, de la justicia social y del bien común. (EL PAIS).

En resúmen, una COMPRA CONSCIENTE es la que que se realiza a empresas que practican el comercio justo y sustentable, entre sus valores están:

  1. Oportunidad a productores o personas desfavorecidas.
  2. Transparencia y responsabilidad.
  3. Prácticas comerciales justas.
  4. Pago justo.
  5. No al trabajo infantil, no al trabajo forzoso.
  6. No a la discriminación e igualdad de género.
  7. Buenas condiciones de trabajo.
  8. Desarrollo de capacidades.
  9. Promoción del comercio justo.
  10. Respeto al medio ambiente.

ORIFLAME aplica estos valores y  prácticas.

Al comprar los productos a esta empresa contribuimos de manera positiva al mundo como planeta y de manera más justa a los que los habitamos.

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