CALMA EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES

La SERENIDAD se basa en tener paz con uno mismo. Es una emoción que debemos cultivar y disfrutar y es la clave para atravesar los momentos difíciles de la mejor manera y además nos hace vivir la vida con plenitud.

Existen diversos factores que predisponen a una persona a experimentar la serenidad en mayor o menor medida, sin embargo, diversas investigaciones afirman que la serenidad puede aprenderse e integrarse a nuestra vida a través de la adquisición de ciertos hábitos.

Una práctica de “Atención Plena” (Mindfulness) es la llamada STOP y consta de los siguientes pasos:

STOP: Me detengo.

TAKE A BREAK: tomo aire, respiro

OBSERVE: Observo mi cuerpo, mis pensamientos y emociones.

PROCEED: Procedo, prosigo con lo que estaba, continúo desde la conciencia.

Esta técnica es fácil de implementar en los momento de estrés y cuando sentimos que nuestros pensamientos negativos no pueden detenerse. Hacemos un alto, respiramos y observamos lo que nos sucede en el cuerpo, en la mente, en las sensaciones y emociones, que nos traen de vuelta al momento presente para aceptar con amabilidad y calma lo que nos acontece.

Aprender a cultivar la serenidad no se trata de sentarnos a meditar en el silencio de la soledad o de contar con largos periodos de tiempo libre. Es más bien, aprovechar cada momento del que dispongamos para realmente detenernos y conectarnos con nosotros mismos. Es importante aprender a aceptar el abanico de emociones que estamos programados para experimentar. No hay que juzgarlo, si no abrazar cada momento como único.

La SERENIDAD es uno de los elementos para tener tranquilidad de ánimo. Una serenidad alcanzable no solo en momentos de felicidad, si no en situaciones de dolor que nos permite conformarnos como seres humanos más fortalecidos e integrales. Y esto siempre puede aprenderse.

 

 

 

 

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